Cuando Héctor o Aquiles no tienen la suerte de morir en Troya, se convierten en Ulises intentando regresar a Ítaca bajo un cielo sin dioses, y llamándose Nadie para sobrevivir en la cueva del cíclope.

Cualquiera puede ser Héctor o Aquiles. Lo difícil es ser Ulises con una Troya ardiendo en la memoria.

3 may 2011

UN FINAL DE CUENTO


Un apuesto joven, al que había besado en los labios con dulzura, fue el único que asistió a su entierro. Un bosque majestuoso, fresco, y con un agradable olor a tierra mojada, el escenario perfecto de su despedida. La brisa entre las ramas y el canto de los pájaros en libertad, la banda sonora para aquel final.

Después de susurrar unas palabras, que nadie pudo oír, se marchó dejándola allí eternamente sola. Nunca encontraron ni su cadáver ni a su asesino.




5 comentarios:

  1. De nuevo encantada de leerte. El final me ha dejado sin respiración...

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  2. Hola Alejandro,me gusta éste, un principio descriptivo que te introduce en el ambiente, y un final rotundo..Emma

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  3. Estupendo microrrelato, he llegado a ti desde tu enlace en el Facebook, me encantan los microrrelatos así que me pasaré por aquí a leerte, yo también tengo alguno en mi blog.
    Un saludo!

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