Cuando Héctor o Aquiles no tienen la suerte de morir en Troya, se convierten en Ulises intentando regresar a Ítaca bajo un cielo sin dioses, y llamándose Nadie para sobrevivir en la cueva del cíclope.

Cualquiera puede ser Héctor o Aquiles. Lo difícil es ser Ulises con una Troya ardiendo en la memoria.

12 mar 2015

UN DIA DE PESCA



Los dos grandes peces se encontraban, como cada sábado, congregados junto al anzuelo. Conversaban animadamente entre ellos, y habían llevado comida para amenizar la espera.

Pasaron así la mañana y gran parte de la tarde, hasta que cuando la paciencia comenzaba a escasear, sintieron que el corcho se elevaba sobre el agua. Súbitamente y al tiempo dieron al hilo un potente tirón que acabó con el viejo pescador hundiéndose junto a ellos. Un persistente pataleo primero. Después, esporádicos espasmos cada vez más intermitentes, hasta que sus ojos incrédulos quedaron fijos en la eternidad.


Finalmente, al anochecer, los peces se despidieron y felicitaron por la captura. Había sido, sin duda, un gran día de pesca.




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